F O T O G R A F Í A :

V I A J E S



T A I L A N D I A

WAT PHO
I
EL BUDA RECLINADO

Al sur del Gran Palacio de Bangkok se sitúa el Wat Pho, conocido como el Templo del Buda Reclinado. Su nombre oficial es: WAT PHRA CHETUPHON VIMONMANG KLARARM RAJWARAMAHAVIRHAN, nombre muy difícil de pronunciar y retener para los occidentales.

Se encuentra ubicado entre las calles Thai Wang, Sanam Chai, Setthakan y Maharat y ocupa una superficie de casi 81.000 metros cuadrados.

Wath Pho significa Árbol de Bodhi, representando la higuera bajo la cual, Siddartha Gautama meditaba para alcanzar  la iluminación espiritual.

   

Se construyó este complejo religioso en el siglo XVII. El rey RAMA I ordenó su ampliación en el 1788 trasladando estatuas y otros objetos de gran valor artístico recuperados de la antigua capital de Siam; Ayutthaya. Su remodelación se realizó a lo largo de siete años y cinco meses, finalizándose en 1801 y siendo reinaugurado por el propio RAMA I, fundador de la dinastía.

Durante el reinado de RAMA III se volvió a remodelar, prolongándose las obras por más de dieciséis años. Fue en este periodo cuando se construyó el actual BUDA RECLINADO. Posteriormente y ya en el año 1982, sufrió otra fase de remodelación con motivo de la celebración del bicentenario de la ciudad.

En el plano se observa la distribución de los numerosos monumentos en el interior del complejo. En la edificación nº 2 se encuentra situado dicho Buda y, probablemente, es el más visitado de todos ellos. Iniciamos nuestra visita en este punto.

   

En la imagen superior podemos contemplar una de las dieciséis entradas al Wat Pho. Se encuentran vigiladas por guerreros de aspectos agresivos. En la imagen inferior observamos el rostro del Buda Reclinado, que es la estatua más grande de toda Tailandia. Fue construida en ladrillo y estuco, laqueada y bañada en oro. Presenta unas dimensiones de 46 metros de largo por 15 metros de alto. Al penetrar en la estancia que la contiene, a pesar de ser muy estrecha,  no impide que uno se sienta empequeñecido ante la majestuosidad y tamaño del Buda que aquí se expone.
   

Por la situación en la que se encuentra la imagen dentro de la sala, rodeada de pilares y de estrechos pasillos, es muy difícil obtener fotografías en las que se pueda apreciar bien su totalidad o parcialmente. Como se puede observar en las fotografías, siempre hay varias columnas que lo impiden.
   

En las fotografías que se exponen, permiten hacerse una idea muy clara de las extraordinarias dimensiones de la estatua. Sobre la superficie de Buda se aprecian, en el recubrimiento dorado, el paso del tiempo y las reparaciones a las que se ha ido sometiendo a la estatua. A pesar de todo, su conservación es encomiable.
   
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